Mantengo que un secreto y un chisme no es lo mismo. El chisme es un pegamento social, la sinapsis que nunca falta cuando uno se queda sin cosas que decir y no quiere enfrentar ese mal ontológico que es el silencio entre amigos. Así, uno termina con un chisme, que puede ser cruel, pero nunca nunca debe ser aburrido.
El chisme existe porque debe ser contado. Demasiado jugoso para retenerse en la garganta.
El secreto es distinto. En mi vida hay pocos, o al menos eso creo. Lo demás son chismes, y en algún momento han rebasado la barrera de las 3 personas (Clasificación de Ben Franklin: tres pueden guardar un secreto si dos están muertos). ¿Pero los secretos? Son esas cosas que no benefician a nadie al decirlas. Esas terribles verdades que no logran nada.
No hay que temer al chisme, pero al secreto sí.
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