Aquellos que me conocen saben que tengo la adorable costumbre de dislexiar las cosas. Cambio palabras o las asocio de forma chistosa, de manera que mis profesores y amigos nunca saben si es mi retraso mental o simplemente parte de mi dialecto raro de foránea empedernida.
Aquí las mejores anécdotas:
“¿Quién invento lo de la Jarocha mental?”
“Tu, wey. Es y siempre ha sido una Jarocha mental. A lo mucho una puñeta”
Ah si. Esta es clásica, y ya la usan varios. Obviamente una jarocha mental va mas alla de las puñetas. E s cuando algo es tan raro o anormal que atenta contra el orden ontológico del universo. Como cuando la Yuca cree que se viste bien.
“No, no, Yuca. Kukulcan ya no aplica para ayudarnos. Mejor rézale a otro dios… ¿Cómo se llamaba el otro… Rafiki?
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